¿Cómo hacer un retiro o recall alimentario?

Cuando tienes implantado un sistema de seguridad alimentaria, nos vamos a encontrar como requisito el Recall o la retirada de productos no inocuos. La retirada de productos quiere decir que debemos comunicarnos con el cliente para saber si los productos no inocuos ya han llegado al consumidor y proceder a su retirada del mercado. En caso que de los productos solo estén en nuestros almacenes o en los del cliente y aún no haya llegado al consumidor, sería simplemente recuperación. Pero en realidad las normas no nos afinan tanto y no nos hacen diferencia.

Debemos establecer un procedimiento de actuación para proceder a la retirada de productos en caso necesario. Lo esperado es que nunca tengamos que hacer uso de este procedimiento pero el requisito también nos exige que lo pongamos a prueba en periodos determinados para evaluar si es efectivo o por lo contrario no seriamos capaces de retirar el producto. Estos simulacros suelen coincidir con ejercicios de trazabilidad.

Para diseñar nuestro procedimiento debemos establecer una serie de actividades: 

1º Identificar la necesidad de retirar los alimentos:

Es cuando hemos evaluado un producto potencialmente no inocuo y finalmente determinamos que efectivamente no es apto para su consumo. Debemos hacer un estudio para saber a donde hemos mandado el producto no inocuo y si aún nos queda en nuestros almacenes.

2º Notificar a los clientes:

Si hemos comprobado que se le ha mandado a clientes, deberemos contactar con todos ellos. En esta comunicación debemos indicarle bajo que entrega, que tipo de producto, si hemos enviado en más de una ocasión, si están varios lotes afectados, cual ha sido el problema de inocuidad del producto, etc. Todo lo necesario para agilizarle el rastreo del producto.

El cliente deberá indicarnos que ha hecho con el producto no inocuo. Aquí llegamos a un punto complicado, ya que en muchas ocasiones, y sobre todo cuando se trata de un simulacro, el cliente está algo “reacio” a contestarnos. Y no suelen darnos información de donde está el producto que le hemos vendido. Aquí no tenemos ya mucho más que hacer, el cliente nos para nuestro proceso de comprobar la efectividad de nuestro procedimiento. Pero no debemos parar aquí. Debemos evaluar la gravedad de la inocuidad y pasar a la tercera fase. 

3º Notificar a la Administración:

Va a depender mucho de la gravedad y de la segunda fase. Si consideramos que puede ser un brote de intoxicación, que la inocuidad puede ir en aumento, que el producto ha llegado al mercado, que la cantidad de producto no inocuo es considerable, etc. debemos notificar a la Administración Pública para que tome cartas en el asunto. Sobre todo si el cliente no ha sido capaz de saber por qué vías ha llegado al mercado.

A la Administración debemos indicarle los detalles del producto, incluyendo: nombre, marca, fecha, tamaño, descripción del paquete, y cualquier otra marca de identificación disponibles, incluyendo la porción, código EAN, lote, caducidad, datos de contacto, datos del fabricante del producto, etc.

El objetivo de comunicar a la Administración es para que los consumidores puedan ser informados. Cada país tendrá uno o varios organismos donde podamos comunicar la necesidad del retiro o la alerta sanitaria. Por ejemplo en México serán en la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios. En España será en La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. En Argentina en el Centro Nacional de Alerta y Respuesta Rápida. Y así para el resto de países.

Debemos tener en cuenta el alcance de nuestro producto alimentario para saber a qué nivel de administración debemos notificar. Si solo sería regional o a más de un país. Toda esta información debemos dejarla reflejada en nuestro procedimiento documentado.

4º Desechar los productos retirados del mercado:

En caso de no tratarse de un simulacro y es un caso real, tendremos que destruir los productos peligrosos o no inocuos. La forma de destrucción será determinada por el análisis de peligros. Por ejemplo, puede ser destinado a alimentación animal o reprocesado. La opción que tomemos deberá estar perfectamente justificada y libre de riesgos.

Recuerda que todos los pasos que llevemos a cabo deberán quedar registrados y demostrar que nuestro procedimiento es eficaz y lo hemos llevado a cabo de forma satisfactoria en un tiempo mínimo en la medida de nuestras posibilidades.

Suerte con tu simulacro y espero que nunca te pase ningún caso real, que siempre se quede en eso, en simulacro.

Autora: Marife Montes

Texto obtenido de: http://clubresponsablesdecalidad.com/como-hacer-un-retiro-o-recall-alimentario/

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